Ana dormía cuando su esposo la roció con gasolina y le prendió fuego. Luego de 15 días de agonía falleció en el hospital. Su pecado: atreverse a denunciar a su marido porque este la golpeaba continuamente.

Nabila perdió sus globos oculares y casi todos sus dientes, producto de un salvaje ataque por parte de su novio celoso. Al día de hoy sigue afrontando una penosa recuperación.

Parecen escenas sacadas de películas de horror, pero es parte de la terrible realidad que viven muchas mujeres en América Latina y el mundo. Ante las cifras tan altas de feminicidios y violencia de género, uno no puede menos que preguntarse ¿qué pasa por la mente de los hombres que matan o agreden a las mujeres? ¿porqué llegan a ese nivel de enajenación y violencia?

Es espeluznante el aumento de los crímenes contra la mujer por razones de género; pero lo es aún más, el hecho de que los victimarios son aquellos que estaban a su lado para amarlas y cuidarlas. Como en el caso de Ana, la víctima puede ser sorprendida en el momento y lugar donde más tranquila y segura debería sentirse: su espacio personal, su hogar.

La violencia de género no conoce límites ni fronteras, tal como lo descubrieron María José y Marina, dos chicas argentinas que se fueron de mochileras a conocer Sudamérica y encontraron su trágico destino en Ecuador a manos de hombres desalmados. El caso de estas chicas fue especialmente sonado ya que muchos las criticaron e incluso las culparon de su propia muerte por haberse atrevido a viajar “solas”, es decir, sin una compañía masculina.

Tratar de hacer algo bueno por la comunidad y el medio ambiente también puede ser mortal para las mujeres en algunos países. Berta y Lesbia, dos reconocidas dirigentes y activistas ambientales hondureñas, que se oponían a la privatización de un río local, fueron cruelmente asesinadas con apenas cuatro meses de diferencia entre la muerte de una y la otra.

Pero los feminicidios no son un mal exclusivo de las naciones pobres y subdesarrolladas. En grandes potencias como Estados Unidos, también están presentes los crímenes violentos contra la mujer con todo el horror y la indignación que conllevan. De repente, reclamarle a tu pareja por sus devaneos constantes con otras mujeres puede tener consecuencias mortales, como le pasó a Terri en una localidad de Florida, quien fue asesinada por su prometido con un rifle AK-47.

Estadísticas y datos importantes sobre violencia de género

Antes de hacer cualquier intento de dilucidar las razones de la violencia de género, habría que repasar algunas estadísticas y datos actuales a nivel mundial.

-Según los datos de un estudio elaborado por dos ONG europeas con el apoyo de las Naciones Unidas, América Latina es la región del mundo en donde las mujeres corren el mayor riesgo de ser asesinadas.

-De los 25 países con tasas altas o muy altas de feminicidios: 14 están en nuestro continente (9 de ellos entre los 12 con tasas más altas): 4 en el Caribe (Jamaica, Bahamas, Belice, República Dominicana) 4 en América Central (El Salvador, Guatemala, Honduras) y 6 en América del Sur (Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Guyana).

-Seis mujeres son asesinadas al día en México; en seis años más de mil 900 mujeres y niñas fueron asesinadas de forma violenta en este país y casi la mitad de ellas con armas de fuego.

-En Venezuela aunque no se cuente con cifras oficiales, la prensa nacional y regional sigue dando cuenta de que cada vez, más féminas mueren en manos del hampa o de sus propias parejas, en casos que por sus características, pudieran enmarcarse en el contexto de violencia de género.

-Un sondeo reciente de YouGov (una empresa internacional de investigación de mercado) encontró que los tres sistemas de transporte público más peligrosos para las mujeres en el mundo están en Amércia Latina: Bogotá, Ciudad de México y Lima.

En otras partes del mundo la situación no es más alentadora.

-Un estudio de la ONU en 2013 encontró que 99,3% de las mujeres egipcias han experimentado algún tipo de acoso sexual.

-En los Emiratos Árabes Unidos ha habido casos de mujeres que han informado de violación y terminaron en prisión acusadas de tener relaciones sexuales extramaritales.

-El feminicidio que tiene lugar en la India encuentra sus formas más frecuentes de expresión en la selección prenatal o el feticidio, el infanticidio, el asesinato por dote y el homicidio ‘por honor’ (motivado por una deshonra a la familia).

-Según otro informe de la ONU, en el mundo se registran anualmente 65.000 muertes por feminicidio, el cual se ha convertido en un terrible fenómeno global de proporciones nunca antes imaginadas.

Feminicidio
Los feminicidios siguen en aumento en el mundo

¿Porque los hombres matan a las mujeres?

Cada vez que conozco un caso de feminicidio, no puedo dejar de pensar en cómo era la vida de aquella mujer con el hombre que la mató, en que terrible momento las circunstancias se trastornaron para darle paso a la tragedia, cuales fueron las causas determinantes que desencadenaron el hecho de sangre. Quizás si podamos entender las razones que llevan a un hombre a perder el control de si mismo a tal punto, podamos estar más preparadas para combatir y más importante aún, prevenir los feminicidios.

Hacer el intento de desentrañar las razones, emociones o pensamientos que ocupan la mente del agresor es adentrarse en un territorio oscuro y complejo. Sin embargo, algunos profesionales estudiosos de la conducta humana que han realizado investigaciones sobre la violencia de género, proporcionan un perfil bastante claro del agresor, además del entorno y las circunstancias que los definen como tales. A continuación un texto bastante esclarecedor sobre el hombre violento.

El agresor aplica la violencia para mantener el comportamiento de la mujer dentro de unos parámetros que responden, exclusivamente, a la voluntad del hombre. De esta manera, el agresor está convencido de su legitimación para utilizar la violencia con el fin de lograr que la mujer se comporte conforme a un orden determinado. El hombre que maltrata a su mujer es un dictador que impone su voluntad por medio de violencia en el marco interpersonal de una relación de pareja.

La violencia de género es el instrumento del agresor para anular la personalidad de la mujer y conformar un nuevo ser, una nueva identidad, sometida y subordinada a los deseos de ese hombre concreto. En la medida en que la mujer opina, siente, razona, se conduce, se comporta, se expresa o se emociona desviándose del patrón de personalidad que el agresor considera debe ser el adecuado para “su mujer”, el hombre utilizará la violencia. Unos agresores harán uso intensivo de la violencia psicológica, otros la combinarán con violencia física y sexual, pero todos los que la ejercen lo harán con el objetivo de “reconducir” la personalidad e identidad de la mujer hacia parámetros de conveniencia masculina.

El asesinato de la mujer en violencia de género representa el fracaso del agresor para someterla. En realidad y paradójicamente el agresor no desearía llegar al asesinato. La realidad de muchas mujeres es mucho más trágica y dura de lo que incluso imaginamos. Lo que preferiría el violento sería continuar ejerciendo su tiranía y tortura sobre la mujer durante toda la vida. El agresor llega hasta el asesinato porque la mujer quiere ser libre, tener la libertad que nos hemos dado en las imperfectas democracias tras innumerables sacrificios y revoluciones. Así, más del 80% de las muertes en violencia de género se producen en el contexto de una eventual ruptura de la pareja a instancias de una mujer, una esclava, que quiere romper sus ligaduras y reencontrarse con su identidad arrebatada.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que no todos los crímenes contra la mujer ocurren en el contexto de una relación de pareja. No solo los maridos pueden ejercer violencia de género. La mujer también puede ser victima de otros hombres pertenecientes a su círculo familiar y personal, así como de sujetos desconocidos. En todo caso, el hombre violento posiblemente provenga de un entorno familiar disfuncional y carente de valores, no siente empatía hacia la mujer, no sabe gestionar sus emociones, tiene baja tolerancia a las frustraciones y al rechazo, se ha acostumbrado a resolver sus problemas con violencia y a ejercer tiranía sobre aquellos que le rodean.

El hombre violento ha crecido en una cultura donde los medios representan a la mujer como objetos de posesión que pueden ser comprados o vendidos; donde si tienes dinero puedes abusar y violar con total impunidad, donde mientras más violento y dominante sea el hombre, más “macho” es. La cultura de la dominación masculina está basada en desigualdades, relaciones verticales y luchas de poder. Mientras las mujeres vivan inmersas en un sistema patriarcal que es cruel e injusto con ellas, tristemente los feminicidios no se detendrán.

Violencia de genero
La sociedad debe unirse para combatir la violencia de género

 

¿Como puedes protegerte?

Lo primero que debes entender es que tienes que hacer un trabajo profundo en ti misma para conocerte, valorarte y fortalecer tu autoestima diariamente. Esto es de vital importancia para evitar caer en relaciones dañinas de dependencia. Mientras más pobre sea el concepto que tienes de ti misma y mayores sean tus inseguridades, estarás más expuesta a involucrarte con hombres tóxicos y maltratadores.

Sin duda, la mejor forma de evitar la violencia de género es prevenirla; el hombre violento y abusador siempre presentará características que pueden identificarlo como tal. Tienes que estar atenta a señales que indiquen una personalidad agresiva y dominante en ese hombre con quien estas empezando a salir. Si ya tienes una relación y te encuentras conviviendo con un agresor en potencia o un agresor en toda regla, por muy difícil que te resulte, debes valorar tu dignidad e integridad antes que nada y alejarte de él; más aún, si hay hijos de por medio que pueden resultar afectados con una escalada de violencia en el hogar.

Buscar ayuda externa siempre es un buen consejo; no todas las mujeres pueden tener la presencia de ánimo y fortaleza moral para salir de un circulo vicioso de maltrato y dependencia. En casi todas las comunidades de nuestros países de América Latina (quizás con sus deficiencias) hay organismos e instituciones gubernamentales, casas de mujeres, iglesias, ONGs, etc que prestan ayuda a mujeres en situación de riesgo por violencia de género. La mayoría de los familiares cercanos también están dispuestos a colaborar cuando se les solicita ayuda, una vez que la victima ha superado vergüenzas y resquemores que le impiden dar a conocer su situación.

La sociedad debe unirse para combatir la violencia de género

Hoy amanecimos con la noticia de un nuevo y sonado caso de feminicidio, esta vez en Pakistán. Una joven celebridad de 26 años conocida como Quandeel Baloch, fue asesinada por su hermano, como represalia por su actitud “liberal”. Otro de los famosos crímenes de honor, tan común en ese país.

¿Hasta cuando vamos a tolerar muertes absurdas producto de un sistema machista de doble moral? Es impúdico y deshonroso que una chica en Pakistán publique selfies en sus redes sociales, pero al mismo tiempo a estos machos paquistaníes se les van los ojos por las mujeres occidentales con poca ropa.

Las sociedades del mundo entero deben unirse para combatir tanta hipocresía y desigualdad; solo cuando eso ocurra podremos aspirar a un mundo más justo. Un mundo con el que sueño y aspiro a contribuir, aunque muchos pesimistas se empeñen en asegurar que no tenemos esperanza, que no hay manera de cambiar el status quo, que solo podemos empeorar de aquí en adelante.

Nos encontramos ante una situación de gran emergencia que requiere la  coordinación de todos los actores“, advierte una funcionaria de ONU Mujeres, en un evento sobre violencia de género. Tiene toda la razón.

La sociedad civil, gobiernos, organismos internacionales y el Sistema de Naciones Unidas deben unirse en un esfuerzo mancomunado para combatir la violencia contra las mujeres.

Como palabra final a todas las mujeres, les pido encarecidamente que le den prioridad a su educación y a la de sus hijos, que sepan transmitir valores positivos a su familia, que tomen un papel protagonista en su vida y que busquen por todos los medios alejarse de la dependencia. No podemos meter a todos los hombres en un mismo saco, afortunadamente son muchos los que representan un verdadero ejemplo de conducta y moral; sin embargo, cuando una mujer depende totalmente de su pareja y no se valora a si misma, es fácil caer en una relación de dominación y sumisión, con todos los males que esto conlleva.

Las mujeres necesitamos experimentar un verdadero empoderamiento para tomar el control de nuestras vidas y alejarnos de los terribles flagelos que nos azotan, entre ellos, el feminicidio y la violencia de género. Hagamos nuestra parte por pequeña que sea, para impedir que continué la matanza de mujeres.

Castigo para el feminicidio
Castigo para el feminicidio

 

Montero Gómez, A. (Enero, 2008) ¿Porque las matan? [Mensaje en un blog] Mujeres en Red. Recuperado de: http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1314

 

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